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El ascenso de Temuyín, kan de kanes

“El victorioso tiene muchos amigos, el vencido posee buenos amigos”

La estepa mongola, inconmensurable y agreste en todo su ignominiosa magnitud, una extensión de planicies y llanuras, salpicada de prados, desiertos y cadenas montañosas, donde fieros y aguerridos clanes de belicosos jinetes combatían por la supremacía de esta inhóspita y gélida región.

Nos encontramos en el año 1162, la mujer de un poderoso kan da a luz a un pequeño llamado Temuyín ( que en mongol significa “el mejor acero”) , cuyas futuras conquistas y victorias serían maldecidas entre susurros de odio y miedo.

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Una yurta es una tienda de campaña, cuyo uso se halla ampliamente extendido por los nómadas esteparios de Asia Central. Distintos pueblos la han usado desde la Edad Media, entre ellos, los mongoles. Esta reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Temuyín era originario  de una pequeña aldea de la región de Dulun-Boldaq, al noreste de Mongolia,  y era el vástago de un poderoso kan (que significa “máximo-gobernante” en turco-mongol) denominado Yesugei, reverenciado por sus campañas contra los tártaros y otros pueblos de la estepa . El pequeño se crió en el seno de una sociedad nómada y feudal, cuya tradición ganadera y cazadora se remontaba decenas de años atrás. Los mongoles eran un pueblo raudo y fuerte, conocidos por su pericia como arqueros y su habilidad a la hora de cabalgar. Se desplazaban en yurtas, en busca de tierras para el pastoreo y presas para subsistir.

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Chamán mongol, sosteniendo, lo que parece ser el órgano de algún animala modo de ofrenda.

Sus creencias y tradiciones se hallaban fuertemente ligadas a su tierra natal y eran de índole chamanista, por lo que los mongoles reverenciaban la naturaleza y poseían un amplio respeto por los elementos y todo lo que habitase en ellos, dogmatizando la creencia de que todo lo que les rodeaba consistía en un mundo ultraterreno, habitado por los espíritus de personas, animales y demás entidades naturales. Los sacerdotes mongoles o chamanes eran conocedores de esta dimensión y capaces de penetrar en ella mediante ritos y otras prácticas animistas, llegando a poder comunicarse con estas fuerzas sobrenaturales y pudiendo así predecir el tiempo, actuar como videntes o sanar a algún miembro de la tribu.

Pero ante todo, se trataba de una sociedad guerrera cuya pasión por la conquista no tenía límites. Yesugei, padre de Temuyín y kan de aquella tribu, fue envenenado un fatídico día por los tártaros al compartir una empozoñada comida con sus mortíferos enemigos, mientras regresaban de una travesía para elegirle una mujer a Temuyín.

“No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz”

Tras la muerte de su progenitor, Temuyín sucede a su padre como jefe de su clan a la tierna edad de diez años. La favorable situación de su floreciente comunidad se ve truncada debido al consecuente abandono de los clanes que apoyaban al fallecido kan. A partir de este fatídico instante, el joven guerreo y su familia se ven abocados a la indigencia, alimentándose de la recolección agrícola y de la pesca. Esta situación se vio notablemente agravada por la persecución y el acoso que sufrieron por parte de los clanes vecinos, que buscaban ocupar la posición del heredero de Yesugei.

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Apariencia de un guerrero mongol, izquierda: infantería ligera, derecha: pesada.

Tras la participación en algunas batallas e incursiones por todo el territorio mongol, Temuyín acabaría atrayendo a muchos jóvenes guerreros, que como él se hallaban en la indigencia o sus clanes se hallaban en un estado de decadencia total. El primero y más leal de estos simpatizantes fue Boghurtschi, que con el tiempo acabó convirtiéndose en su mejor amigo y miembro de la futura guardia imperial. Otra figura de notable relevancia fue Jamukha, un joven perteneciente a la alta alcurnia, que realizó el juramento de anda o “hermano jurado”, al igual que Boghurtschi. La aristocrática posición de Jamukha pudo haber contribuido en gran medida a la ascensión de Temuyín al poder, a pesar de que el primero de éstos acabase volviéndose en contra de su amigo de la infancia. Más importante aún resultó el apoyo de Togril, kan de los keraitas y antiguo aliado de su padre que acabó aceptándolo como jefe de segunda fila.

Tiempo después ocurriría un incidente que ayudaría al joven guerrero a consolidar su posición como el reverenciado jefe de su tribu: Borte, esposa de Temuyín, es secuestrada y hecha prisionera por un clan enemigo. Temuyín ya se halla en condiciones de pedir apoyo militar, por lo que su clan y el de Jamukha se lanzan al exterminio de los captores su cónyuge. El hostil clan es derrotado y masacrado y Borte rescatada, por lo que nuestro bravo protagonista consigue atraer aún más seguidores a su causa. Tras una disputa con un Jamukha celoso de su poder, éste acaba dándole la espalda a su amigo provocando que muchos clanes acaben uniéndose a las filas del heredero de Yesugei.

Conquistador de los tártaros

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Qabul Khan, bisabuelo de Temuyín, líder de la confederación tribal Kharmag mongol y azote de la dinastía Jin.

Posteriormente se da una campaña promovida por los yurchen en China para acabar con los tártaros que plagaban el oeste ( éstos últimos habían sido utilizados para aniquilar a Qabul Kan , bisabuelo de Temuyín,  y sus tropas y se habían convertido en una presencia amenazadora para los dominios chinos ). Togril (kan y antiguo aliado de Yegudei) y Temuyín acudieron raudos y veloces para acabar con la amenaza tártara, vengando así al progenitor de Temuyín y sometiendo definitivamente a aquella belicosa estirpe de guerreros sanguinarios. Tras la campaña, los tártaros cesaron en ser un pueblo independiente y acabaron siendo sometidos por ambos clanes. Tanto Togril como Temuyín recibieron méritos por parte de los chinos, siendo el segundo de éstos nombrado solamente “wang” (que significa rey en chino), dando por entender así que Temuyín se hallaba claramente subordinado a Togril que recibió la distición de “wang-kan” (rey de reyes). Ambos aliados empezaron a reunir un considerable poder, tras dominar y derrotar a muchas de las tribus vecinas.

La guerra civil

Un resentido Jamukha volvió del olvido al percatarse de la inmensidad y el poder que la horda de Temuyín había acumulado, por lo que reunió a una coalición de tribus resentidas con el joven guerrero para hacerle frente y detener su ascensión. El kan Togril también empezó a temer a Temuyín y desarrolló una actitud hosca y se mostró reacio a colaborar con las ambiciones imperialistas del joven conquistador. La alianza entre Togril y Temuyín se rompe definitivamente cuando el kan rechaza la propuesta de Temuyín para unir a sus hijos en matrimonio. Togril acaba uniéndose a Jamukha, temerosos del poder de  Temuyín y ansiosos de frenarlo en su ascensión al poder. Estalla una violenta guerra civil de la que Temuyín, hijo de Yesugei y bisnieto de Qabul Kan, emerge victorioso.

Jamukha es conducido frente a Temuyín, quien le ofrece la posibilidad de perdonarle la vida por haber sido hermanos de sangre durante su juventud, pero éste le contestó que como “solo existía un solo sol en el cielo, solo podía haber un Señor de la Tierra y le pidió que le diera una muerte noble, sin sangre” .

El futuro emperador cumplió el último deseo de su “anda” o hermano jurado y mandó que le rompieran la columna vertebral.

Tras estos acontecimientos muchos de los derrotados acabaron uniéndose a Temuyín, engrosando sus filas y  catapultándolo así a una de las mayores odiseas jamás emprendidas por ningún conquistador.

La ascensión

En el año 1206, se celebra una “juriltai” o asamblea mongola, a las orillas del río Onon, donde el joven Temuyín se deshace del nombre con el que había nacido y  acaba adoptando el de Gengis Kan (la palabra gengis significa océano, por lo que podría traducirse como “el océano que rodea todos los kanes, o algo así como kan de kanes o kan universal), proclamándose así emperador y uniendo a todos los clanes en una confederación que acabaría siendo conocida como el Imperio Mongol.

Desencadenando así una de las épocas más oscuras y sanguinarias de la humanidad.

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Estatua de Gengis Kan, erigida en honor de su 800 cumpleaños.